sábado, 15 de mayo de 2010

CRÓNICA PERSONAJE

Son caminantes y conocedores de nuestra ciudad.

Caminando y haciendo música por las calles de la ciudad

Mientras muchos ciudadanos desconocen la grandeza y la belleza de Colombia, “los caminantes” la descubren y hablan de ella.
Por: Luisa Fernanda López Monsalve

Es un nuevo día en la gran ciudad, cada quien se dispone a comenzarlo a su manera; unos cuantos lo empiezan con un buen café, otros tantos salen muy temprano de sus hogares dispuestos a trabajar bastante en todo el día, pero hay unos que lo comienzan de una manera especial y divertida, anhelando conocer un poco más la ciudad.

Bogotá, lindas palabras que reúnen un gran espectáculo, que día a día abre su telón para cosas nuevas; sus colores son armoniosos, su olor es único, sus voces son solemnes, pero ningún espectáculo logra sostenerse si no hay quien lo conozca, lo admire y lo visite diariamente. Este será el mayor problema de la bella Bogotá, más de la mitad de sus habitantes no conocen completamente su esplendor.

Son las 8:00 de la mañana, Nelo y Whonly se disponen a empezar un nuevo día en esta gran ciudad que los acoge; con una gran diferencia, Nelo y Whonly son visitantes de esta gran ciudad, pero les ha atraído tanto que quieren absorber un poco mas de ella.

Mientras Nelo se ducha, Whonly observa la calle por la pequeña ventana, y observa la cantidad de gente que pasa por enfrente un tanto afanada, acelerada y de mal humor, preguntándose ¿por qué no detenerse un rato a admirar tan bello paisaje?, pero su pregunta queda inconclusa en el aire del cuarto. Uno de los hermanos (como ellos llaman a sus demás compañeros de hospedaje) los llama para que bajen y desayunen todos.

Siendo las 10:00 de la mañana Nelo y Whonly se deponen a salir a trabajar; su trabajo no es un trabajo de oficina, el trabajo de estos dos “exploradores” es caminar, hacer música y caminar un poco más. Nelo procedente de Valencia- España, y Whonly de Italia, son caminantes de esta ciudad, amantes de lo nuevo y grandes conocedores de lo desconocido, estos personajes serian lo que comúnmente denominamos como “mochileros”.

Después de estar caminando un poco por el Chorro de Quevedo, Nelo y Whonly deciden hacer un poco de música, con su flauta traversa y su acordeón de teclas, estos “exploradores” ambientas las distintas calles del Chorro, brindándole armoniosas tonadas que hacen de esta gran ciudad un lugar tranquilo y despreocupado.

Ya casi se acerca el medio día, y hasta el momento no se ve mucho dinero en su maleta; pero la alegría de levantarse, de caminar por tan bella ciudad hace que lo demás se vuelva vano, que su alegría y que su orgullo de estar en esta ciudad llene no solo su maleta, sino también sus corazones. Porque para Nelo y Whonly no hay nada más reconfortante que conocer bellos lugares, y Bogotá ha sido su mayor logro, no solo porque este sea el lugar más fácil al cual ingresa, si no porque su despliegue de cultura, el calor de la gente y el “ambiente familiar” que rodea esta ciudad hace que tanto Nelo como Whonly se sientan en casa.

El sol cada vez va cayendo más y más por las montañas, Nelo y Whonly siguen de pie en aquella esquina, charlando con cada persona que les salude o les brinde su ayuda económica, pero sobre todo, aunque estén de pie en esa esquina siguen conociendo un poco mas de Bogotá. 5:30 de la tarde, hora donde suben más personas al Chorro a extasiarse de la música que allí se interpreta, de las muestras de arte y cultura que allí se dan por una pequeña suma de dinero.

Sus pies, un poco cansados de caminar, su mente llena de recuerdos del día de hoy, su espíritu atónito de tanta belleza que se vislumbro en la ciudad hacen que el día de hoy fuese especial y radiante. Los hermanos de la “casa Rastapan” cuentan sus anécdotas del día, mientras uno de los hermanos calienta la comida para la noche.

Nelo, se dispone a hablar con su familia, mientras a su mente llegan todos los recuerdos de su ciudad y de sus amigos; en el teléfono su hermana, a quien recuerda y extraña; pero es ella quien día a día le da ánimo para continuar en su búsqueda, de la cual Nelo pienso que ya terminado ya que es en Bogotá donde quiere llegar a vivir y compartir. Al terminar la charla Nelo le da unos cuantos consejos a su hermana, quien también se encuentra viajando y caminando, “empieza a ahorrar para que te vengas para Bogotá a ver a tu hermanito”, le dice Nelo a su hermana para despedirse, y recordándole lo mucho que la extraña y la quiere cuelga el teléfono.

Ya son las 9:30 de la noche y todos los hermanos de la “Casa Rastapan” se disponen a descansar; Nelo y Whonly también se dirigen a su cuarto, cansados y agitados acomodan sus largos cuerpos sobre las camas suaves y acolchonadas del cuarto; Nelo es el primero en caer en un profundo sueño, mientras Whonly en su mente, recuerda todo lo acontecido en el día de hoy, pero pensando en lo que les esperar el día de mañana; y mientras sus ojos se cierran, piensa en que el día de hoy no fue muy parecido al de ayer, pero si muy distinto al de mañana… porque así son los días de un gran ”mochilero”.

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